Celebridades

Mariana Di Girolamo: personajes que ampliaron su registro artístico

Teatro, cine y televisión en la evolución de una de las actrices chilenas más reconocidas de su generación.

22 de July de 20266 min de lectura
Actriz chilena retratada entre bastidores de un teatro

Mariana Di Girolamo se ha consolidado como una de las intérpretes chilenas más visibles de su generación gracias a una trayectoria que cruza la televisión abierta, el cine de autor y las series contemporáneas. Su trabajo se caracteriza por la capacidad de moverse entre registros muy distintos: desde personajes asociados al melodrama televisivo hasta figuras atravesadas por la ambigüedad, la tensión psicológica y la experimentación formal.

De la televisión al reconocimiento público

Formada como actriz en la Pontificia Universidad Católica de Chile, Di Girolamo comenzó a ganar notoriedad en producciones televisivas como Pituca sin Lucas. Sin embargo, fue su participación en Perdona nuestros pecados, donde interpretó a María Elsa Quiroga, la que amplió considerablemente su alcance ante el público chileno.

María Elsa era un personaje sometido a las convenciones sociales y religiosas de un pueblo marcado por los secretos, la desigualdad y el control familiar. La interpretación exigía transitar desde la contención propia del melodrama de época hacia conflictos emocionales de gran intensidad. Di Girolamo sostuvo esa evolución sin reducir al personaje a una víctima pasiva, y convirtió sus decisiones y contradicciones en uno de los ejes narrativos de la producción.

Una búsqueda de personajes menos previsibles

Tras su popularidad televisiva, la actriz asumió proyectos que le permitieron explorar zonas más complejas de la interpretación. En Río oscuro, serie de suspenso emitida en 2019, participó en una historia de atmósfera inquietante y estructura cercana al thriller. La producción se apartó de los códigos tradicionales de la teleserie y demandó un trabajo más ligado al misterio, la tensión y la construcción gradual de un mundo cerrado.

Ese desplazamiento también se hizo visible en el cine. En Algunas bestias, dirigida por Jorge Riquelme Serrano, formó parte de un relato familiar marcado por la violencia soterrada y la incomunicación. La película fue reconocida en el Festival de San Sebastián, donde recibió el premio Nuevos Directores, y permitió observar a la intérprete en un registro más contenido y áspero que el de sus trabajos televisivos.

El desafío corporal y emocional de Ema

Uno de sus trabajos cinematográficos más comentados es Ema, dirigida por Pablo Larraín y estrenada internacionalmente en la competición oficial del Festival de Venecia en 2019. Di Girolamo interpreta a una bailarina que enfrenta una crisis personal, afectiva y familiar mientras busca redefinir sus vínculos y su lugar dentro de una comunidad artística.

El personaje de Ema exige una presencia física especialmente intensa. El baile, el movimiento urbano y la relación con el espacio no funcionan únicamente como elementos visuales, sino también como formas de expresar rebeldía, deseo y transformación. La actriz construye una figura difícil de clasificar, capaz de generar empatía y rechazo en distintos momentos de la historia.

La recepción de la película destacó precisamente esa combinación entre actuación, coreografía y puesta en escena. El trabajo de Di Girolamo fue leído como un componente central de la propuesta de Larraín, porque sostiene la energía de una protagonista que no explica completamente sus motivaciones y que obliga al espectador a interpretar sus decisiones.

La Verónica y la construcción de una identidad pública

En La Verónica, de Leonardo Medel, la actriz interpreta a una figura conocida por su exposición mediática y por la imagen cuidadosamente construida frente a las cámaras. La película utiliza recursos formales particulares para examinar la relación entre celebridad, apariencia y percepción pública.

El personaje se mueve dentro de un entorno donde la identidad parece depender de la mirada ajena. Di Girolamo trabaja esa dimensión mediante gestos mínimos, variaciones en el tono y una expresividad controlada. En lugar de presentar a la protagonista como una figura completamente transparente, la interpretación mantiene una distancia que resulta coherente con el tema central de la película: la dificultad de separar a la persona de la imagen que circula sobre ella.

Televisión y nuevas formas de relato

La actriz también participó en La Jauría, serie chilena que aborda la violencia de género, las redes de poder y la investigación de la desaparición de una estudiante. La producción se inscribió en una etapa de expansión de las series latinoamericanas con temáticas sociales y estructuras narrativas más cercanas al thriller.

En ese contexto, el trabajo de Di Girolamo se relaciona con personajes que no pueden definirse únicamente por una función dramática. Sus interpretaciones suelen combinar vulnerabilidad, determinación y zonas de incertidumbre. Esa mezcla le permite evitar una representación unidimensional de mujeres enfrentadas a situaciones de presión o violencia.

Claves de su registro interpretativo

  • Transformación física: el movimiento, la postura y el ritmo corporal ocupan un lugar importante en personajes como Ema.
  • Control de la expresividad: en obras como La Verónica, la contención contribuye a mostrar la distancia entre la imagen pública y la experiencia íntima del personaje.
  • Rango emocional: sus papeles televisivos le han exigido sostener conflictos melodramáticos prolongados, mientras que el cine le ha permitido trabajar con silencios y ambigüedades.
  • Elección de proyectos diversos: su trayectoria reúne producciones populares, thrillers, dramas familiares y propuestas de cine de autor.

Una trayectoria en expansión

La importancia de Mariana Di Girolamo dentro del panorama audiovisual chileno no depende de un único personaje. Su recorrido muestra cómo una actriz puede utilizar la visibilidad obtenida en la televisión para acceder a proyectos con lenguajes cinematográficos y temáticas diferentes.

La recepción de sus trabajos ha estado vinculada tanto a la popularidad de sus personajes como a la presencia de las películas y series en festivales, circuitos de crítica y conversaciones sobre la producción audiovisual chilena. En cada etapa, la intérprete ha ampliado su registro sin abandonar la precisión emocional que distingue sus actuaciones.

Más que repetir un arquetipo, Di Girolamo ha construido una filmografía basada en la variación. Sus personajes pueden ser vulnerables, desafiantes, contradictorios o difíciles de descifrar, pero comparten una cualidad: nunca quedan completamente definidos por la primera impresión. Esa capacidad de sostener la complejidad es uno de los rasgos que explican su lugar dentro de la actuación chilena contemporánea.